Cuando se escucha que la Feria del libro del Palacio de Minería (FILPM) tuvo record de asistencia uno se pregunta si será cierto que los mexicanos no leemos. Con 131 mil 687 fue ésta más exitosa que la anterior ya que se recibieron 13 mil visitantes más, un fenómeno extraño ya que en un país donde se leen en promedio 2.9 libros por año, en el caso de los mayores de 12 años, no se esperaría que eventos culturales y de promoción del libro tuvieran incremento en su afluencia.
Nada que ver por supuesto con la FIL (Feria internacional del libro de Guadalajara) que sólo el año pasado recibió a más de 600 mil visitantes, pero sí es de mencionarse que la feria más importante de la industria editorial en la capital haya mejorado su asistencia. La FILPM, organizada por la Facultad de Ingeniería de la UNAM, conjuntó a más de 600 editoriales y organizó más de mil actividades culturales, de las cuales 35 por ciento pertenecieron diréctamente a la máxima casa de estudios.
El importantísimo evento cultural fue calificado por el director de la Facultad, Gonzalo Guerrero Zepeda, como un evento de máxima prioridad ya que promociona la lectura y al hacerlo contribuye a abatir el analfabetismo. Pero ¿será cierto? Serán las ferias una forma de abatir el analfabetismo y contribuir a la propagación de la cultura. No se sabe por completo, si bien con asistencia record, la feria per se no ayuda a solucionar el problema porque no alteran los hábitos de lectura de la población.
El libro se puede poner al alcance de la mano, pero si la mano no se extiende para tomarlo no sirve de nada. Según estudios recientes el 39.9 por ciento de los mayores de 15 años no leen ni un libro al año, y de los pocos que leen la mayoría no colocan a la literatura como favorita. Inclusive, de acuerdo a la UNAM existe un buen número de universitarios que consideran tortuoso el acto mismo de leer y no hayan interesantes aqueyas lecturas que son obligatorias para sus carreras.
Sí, es importante hacer promoción y difusión cultural, pero si no se modifican o atacan de raiz los problemas de educación y creación de háb itos de lectura las ferias quedan simplemente en ferias y estrafalarios actos donde, eso sí, las editoriales acusan de sus problemas y la falta de atención que se les da. Por cierto, si el acto era tan importante por qué ni Ebrard, ni Saírez ni Narro se dignaron a aparecerse en él.
