11.2.10

Enséñenme a leer

Nunca nadie me ha explicado para qué sirve leer. En realidad, encuentro difícil pensar que a alguno de nosotros le hayan, en algún momento de su vida, dado una explicación o una materia en la escuela referente a la lectura; un período, instante o momento de su vida en el que un personaje calificado, califíquelo usted, le haya platicado las bondades que implica la lectura.

Aún así, los libros se convierten en uno de los ejes sobre los que gira el mundo, el buen Carlos Monsiváis se encarga de explicarlo en una conferencia titulada “Elogio (innecesario) de los libros”. Pero ¿Por qué habría de elogiarse a los libros? Sea necesaria o innecesariamente, qué representan estos árboles compactados.

En la conferencia, previamente mencionada, Monsiváis nos explica que pese a que la lectura en nuestro país se encuentre en una crisis, en cualquier nivel social, los libros representan un artículo significativo dentro de la industria cultural y la sociedad en general. Ahora, uno de los grandes problemas que se encuentra en la industria cultural es la terrible condición a la que se les ha sometido a los libros.

Relegados a ser hijos de Dan Brown, el célebre escritor del “Codigo da Vinci”, y a hermanos de “¿Quién se ha llevado mi queso?” los libros son un bien muy apreciado, porque otorgan muchas regalías a las grandes editoriales estadounidenses o españolas. Pero al mismo tiempo han perdido un peso importante como actores sociales, y como participantes dentro de la política.

Ni siquiera los personajes más emblemáticos de la vida pública actual pueden jactarse de tener algún vínculo con los libros, es fácil enumerar a los gobernadores, diputados, o presidentes (pluralizo para no hacer tan obvia la referencia a Vicente Fox) que han cometido algún improperio en contra de nuestros amigos empastados.

No nos vayamos tan lejos, la crisis es tan aguda que los universitarios no nos distinguimos precisamente por nuestras habilidades lectivas. Los estratos intelectualoides de la sociedad mexicana son una burla, ni hablar de aquellos segmentos que no pueden siquiera leer.

En un país donde no se impulsa la lectura, donde los intentos caen en mega fraudes como la Biblioteca Vasconcelos, o el IVA a los libros que nos ayudaría a poner más bibliotecas; era de esperarse que existan índices de analfabetismo tan altos, de acuerdo a cifras oficiales más de 6 millones de adultos mayores, y un número indeterminado de analfabetas funcionales.

Para Monsiváis la realidad mexicana en tanto reflejada en sus clases “intelectuales” es más triste porque no presenta un mejor panorama a futuro. La educación no impulsa la creación de hábitos de lectura, en realidad los va debilitando, en la larga lista de traumas que probablemente nos transmitieron todos nuestros profesores se encuentra uno en especial: el libro es prescindible.

¿Prescindible? El mayor transmisor de conocimiento en toda la historia del hombre se ha convertido en algo prescindible. Enfatizo que a esto quería llegar, si bien para el escritor mexicano el meollo se encuentra en una falta de cultura frente al libro y a la lectura, la falta en si se produce por una inoperancia de los sistemas culturales en expresar la necesidad y utilidad de los libros, ojo que no útil en sentido materialista, útil en cuanto a la manifestación de lo humano a través de signos impresos en papel.

¿Para qué nos sirve leer? No sé si para volvernos más humanos, o más inhumanos, si para culturizarnos o desculturizarnos con Cuauhtemoc Sánchez o para lograr ingresar de a poco a la realidad, la que sea. Lo que sé es que como dice el mismo Monsiváis cada quien sabe para que le sirve leer. Aunque, tal vez, sería buena idea que alguien nos ayudara a descubrirlo.

Fuentes:

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/11/index.php?section=edito 10/02/2010

Carlos Monsiváis, Elogio (innecesario) de los libros, FCPyS, 2004

Gabriel Zaid, Cómo leer en bicicleta, DeBolsillo, México, 2009


2 comentarios:

Joe Pino dijo...

Qiubole!
buen apunte mi buen juan!
La verdad esta pregunta no me la habia hecho, quizás si recalcarán en la escuela que leer no es una loza que cargar ni una obligación, sino una fuente de conocimientos y de capacidades, las cosas se verían desde otra perspectiva!
saludos! y cuidado con el microondas!

Unknown dijo...

Hola Juan. La respuesta más obvia es este blog: si no supieras leer, no sabrías escribir. La pregunta es ¿para qué sirve leer? Curiosamente, la sociedad le otorga enorme importancia a la lectura: nadie o poca gente diría que no le gusta leer porque no sirve para nada. Pero esa importancia asignada socialmente no se refleja en términos cualitativos (ve la sociedad que tenemos) ni cuantitativas (si nos atenemos a los famosos índices de lectura).
En todo caso habría que preguntarse, con Gabriel Zaid, qué nos deja la lectura, los libros.

Ahora que lo pienso, en ningún decálogo del éxito aparece la necesidad de leer para tener éxito, ni está en los siete hábitos de la gente altamente eficiente.
Saludos