En la historia de la empresa editorial no ha existido un manuscrito que al ser entregado por el escritor no necesite ser corregido. Por esa razón existen los correctores, éstos son curiosos profesionales quienes buscan a toda costa que el escrito llegue de la mejor forma posible a la imprenta, sin errores ni inconsistencias.
Su trabajo es arduo y necesita de mucha preparación, pero sobre todo necesita de que el corrector mantenga una distancia con el escrito, ya que su responsabilidad es ver los errores que el autor no puede por apego a la obra. El trabajo de revisión y corrección se vuelve exhaustivo y completamente necesario para que el libro sea de la mejor calidad. Cuando no se necesiten los servicios del corrector se corre el riesgo de arruinar la obra.
Para que el corrector lleve a buen término su trabajo debe considerar estos aspectos; debe de pasar por estos puntos:
1)Legibilidad.- Si el manuscrito no se entiende va a ser difícil de transcribir, a los autores se exige en los contratos que sus escritos o vayan mecanografiados o que tengan buena letra y no hayan rayado demasiado en ellos. Los tipógrafos son una raza extraña, ávidos recolectores de información pero prácticamente analfabetas por lo que se necesita claridad en los escritos para que se puedan apreciar correctamente.
2)Unificación.- El autor puede tener inconsistencias serias durante la creación de una obra, en muchos casos cuando escribimos usamos dos palabras distintas para mencionar la misma cosa, o la escribimos de formas diferentes. La labor del corrector es entonces unificar criterios, ortográficos en el caso de una palabra que se escriba de dos formas distintas como los préstamos idiomáticos; transliteraciones cuando al traducir frases u oraciones de distintos idiomas se importa la sintaxis del mismo; puntuación en casos en los que el autor utilice distintos criterios con un solo signo; abreviaturas y formas alternativas cuando se decida a utilizar un determinado nombre en su forma o idioma original o su traducción o uso en el idioma del autor.
3)Gramática.- El texto debe mantener siempre las ideas del autor, pese a las modificaciones hechas por el corrector. La gramática siempre será discutible, pero todo depende de la capacidad y los conocimientos del corrector para hacer lo que sea pertinente.
4)Claridad y Estilo.- Más complicada que la corrección gramatical es la corrección estilística. Siempre se corre el riesgo de destruir las ideas originales del texto, pero nuevamente, eso depende de la capacidad del corrector. Un texto tiene que ser legible y al mismo tiempo no reducirse al simplismo, el estilo del autor se mantiene pese lo que pese ya que sin esto se tendría un limpio texto sin nada de especial.
5)Veracidad de la Información.- Existen ocasiones donde los autores no dan cuenta de que los datos que proporcionan son o histórica o cuantitativamente erróneos. La cultura del corrector debe de ser tal que puede darse cuenta de que el volcán Popocatepetl no está en Asía sino en América o que una hormiga no mide 2 metros sino 2 centímetros.
6)Propiedad y legalidad.- Es importante cuidar que el autor en un descuido no se haya apropiado de la cita de otro sin mencionarlo o que en el manuscrito no existan palabras o conceptos que puedan acarrear problemas a la editorial en determinados momentos.
7)Detalles de producción.- Durante la corrección se toman en cuenta detalles como la procedencia del corrector, externo o interno. La estandarización de la simbología de la corrección, cambios hechos por el autor y finalmente la revisión de pruebas de impresión donde se pudieran detectar más problemas o errores tipográficos.
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