
Cada autor tiene un estilo. El estilo se ve sujeto a influencias externas al sujeto como su nivel socioeconómico, el lugar donde nació, su idioma materno y los demás idiomas que conoce, su cultura general, etc. Todo esto da pie a que durante la creación de un texto se utilicen distintos términos, neologismos y préstamos lingüísticos; todos los textos y el uso de la lengua en ellos es distinto.
El trabajo del corrector se vuelve mucho más difícil al momento de tomar decisiones pertinentes sobre esta clase de cuestiones. Si el autor es chicano probablemente utilizará muchos más términos del inglés o inclusive derivaciones del inglés como parquear o troca, ambas adaptaciones de parking y truck respectivamente.
Si el autor es un especialista en cierto tema cuya jerga proviene de otras latitudes en donde se han hecho la mayor parte de aportaciones académicas o técnicas podría usar términos en otro idioma, por ejemplo, un sociólogo podría usar términos franceses o alemanes para describir ideas que en el español no podría con una sola palabra como Zeitgeist o Geistwissenchaften, espíritu del tiempo y ciencias del espíritu respectivamente.
Por eso recae en el corrector una mayor responsabilidad, la de poder mantener las ideas del autor sin destrozar la lengua en la que se está escribiendo el texto. En el caso del español mexicano existen muchos problemas, dado los modismos y el uso coloquial tan particular los correctores necesitan un bagaje muy amplio para poder tomar decisiones sobre la redacción de los textos.
Clásicos como el venía por… o su casa de él. Que son cosas que en otras regiones del mundo, aún hispano parlantes, podrían parecer extrañas pero que en el contexto mexicano son correctas; nadie quiere un excesivo purismo. Al editar un libro se tiene que cuidar mucho estos detalles, porque la inclusión de demasiados préstamos lingüísticos puede destruir la esencia de un texto, pero la excesiva pureza gramatical puede destruir, semánticamente, a una oración.
Por eso es tan importante que se tome en cuenta todos los aspectos posibles al momento de hacer un libro, ya sea a quien va dirigido, quién lo escribe y para qué lo escribe. Todo esto es la ultracorrección del manuscrito y si fuera necesario ser más meticuloso se tendría que ser para poder ofrecer un producto de calidad.
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